Fotomatón en tu boda: cómo elegirlo y sacarle todo el partido

Seguro que lo has vivido en alguna boda. Ya se ha servido la tarta, la barra libre aún no ha arrancado del todo y cada uno sigue en su mesa con los de siempre. Ese ratito muerto lo tienen casi todas las bodas. Y justo ahí es donde un fotomatón se gana el sueldo: de repente el primo del novio aparece con una peluca rosa, tu mejor amiga se pone unas gafas de corazones y, cuando te quieres dar cuenta, tu abuela está posando con tus compañeros de trabajo a los que conoció hace dos horas. No es casualidad que se haya convertido en uno de los detalles estrella de las bodas. Ahora bien, hay fotomatones y fotomatones. Algunos se quedan en una esquina sin que nadie les haga caso y otros acaban siendo lo más comentado de la noche. Vamos a ver de qué depende.

 

¿Por qué gusta tanto el fotomatón en las bodas?

Lo bueno del fotomatón es que no hay que convencer a nadie. Funciona solo. Primero se acercan dos curiosos, luego un grupo, y al rato hay cola. Hasta los más tímidos, esos que en la pista no bailan ni a tiros, dentro de la cabina se sueltan.

Además, en una boda casi siempre hay dos “bandos”: la familia y los amigos de ella, y la familia y los amigos de él. Pocas cosas los juntan tan rápido como apretujarse para salir en la misma foto.

Y luego está el recuerdo. Las fotos del móvil se quedan en el móvil, para qué nos vamos a engañar. Una tira impresa con la fecha de vuestra boda, en cambio, acaba en la nevera de tus invitados durante años.

 

Tipos de fotomatón: cuál encaja con tu boda

Hoy en día hay formatos para todos los estilos de boda: las empresas de alquiler de fotomatón en Barcelona, por ejemplo, trabajan con modelos vintage, modernos, de espejo y 360. Cada uno tiene su gracia.

 

El vintage

Es el rey de las bodas con la decoración muy cuidada. Madera, tonos cálidos, aire retro… en una masía o en una boda de jardín queda precioso, porque más que un aparato parece una pieza más de la deco. Eso sí, por dentro lleva tecnología actual, así que nada de esperar diez minutos por foto.

 

El moderno

Es el comodín. Diseño sencillo, sin estridencias, perfecto para bodas en hoteles o espacios urbanos donde no quieres que nada compita con la decoración. Si no tienes claro cuál elegir, probablemente sea este.

 

El de espejo

Tiene truco: mientras posas te ves reflejado, y en la superficie van saliendo mensajes y animaciones. Parece una tontería, pero los invitados se lo pasan en grande colocándose, retocándose el peinado y probando caras.

 

El 360º

Es otra historia. Aquí no hay foto, hay vídeo. Te subes a una plataforma y una cámara da vueltas a tu alrededor grabándote a cámara lenta. Para Instagram es una maravilla, aunque si quieres que tus invitados se lleven algo en papel, se queda corto. Hay parejas que contratan los dos, y no es mala idea.

Novias y risas bajo luces cálidas

 

Antes de reservar, pregunta esto

Aquí es donde muchas novias se llevan sorpresas, así que ojo.

Lo primero, si las impresiones son ilimitadas. Si hay un tope, los invitados se cortan (“ya se hizo una foto mi grupo, no vamos a repetir”) y se pierde toda la gracia.

Pregunta también cuántas horas incluye y si el montaje entra en ese tiempo o se cobra aparte. Y si va a haber alguien atendiendo durante la boda, que no es lo mismo tener a una persona que anima y soluciona cualquier atasco de papel que dejar la máquina sola a su suerte.

Otras cosas que conviene aclarar: si puedes personalizar el diseño de las fotos con vuestros nombres y la fecha, si te dan después todas las imágenes en digital, qué accesorios llevan y cuánto espacio y qué enchufe necesitan. Esto último, compruébalo antes con la finca o el restaurante, que no sería la primera vez que el fotomatón acaba en el pasillo porque no había otro sitio.

 

Cómo integrarlo en la decoración de tu boda

Un fotomatón no tiene por qué ser un elemento aparte. Bien pensado, puede convertirse en uno de los rincones más bonitos de la boda.

 

Elige un fondo que vaya con todo lo demás.

Si tu boda es boho, un fondo de pampas y flores secas. Si es elegante, algo neutro con un toque dorado. Si es campestre, madera y luces cálidas. Lo importante es que no parezca que lo han traído de otra fiesta.

 

Un cartel que invite a pasar.

Algo tipo «¡Pasa, posa y llévate tu recuerdo!» con la misma tipografía y colores que el resto de la papelería de la boda. Queda coqueto y, sobre todo, avisa a los despistados de que hay fotomatón.

Rincón de recuerdos de boda

 

Los accesorios, también con estilo.

Para una boda ibicenca, sombreros de paja y coronas de flores. Para una boda de inspiración años 20, boas de plumas y bigotes postizos. Cuanto más lleno y más cuidado esté el cesto, más fotos.

 

Y el detalle que más nos gusta: el libro de firmas con fotos.

Deja junto al fotomatón un libro de firmas, unos rotuladores y cinta adhesiva. Cada invitado pega su foto y escribe lo que quiera debajo. Al día siguiente tendrás un álbum lleno de dedicatorias, caras ridículas y abrazos que vas a guardar toda la vida. Os lo aseguramos: es de esas cosas que se vuelven a abrir una y otra vez.

 

Trucos para que nadie se quede sin foto:

  • Ponlo donde haya vida.

Cerca de la barra o de la pista, sin cortar el paso. Si lo escondes en un rincón al lado de los baños, nadie va a ir.

 

  • Que lo anuncien.

Un par de menciones del DJ de la boda hacen maravillas. Hay gente que ni se entera de que hay fotomatón hasta que ve a los demás con su tira de fotos en la mano.

 

  • Un hashtag en la plantilla.

Así los invitados comparten sus fotos y tú las encuentras luego todas juntas.

 

  • Ábrelo después del banquete.

Antes, la gente está sentada comiendo. Después, está buscando qué hacer.

 

¿Y cuánto cuesta un fotomatón?

Depende. Lo sabemos, no es la respuesta que buscabas, pero es así. Influyen las horas, el tipo de fotomatón (un 360 o uno de espejo suelen ser más caros que uno clásico), lo que quieras personalizar y la distancia hasta el lugar de la boda.

Nuestro consejo: no te quedes con el más barato sin más. Mira bien qué incluye cada presupuesto, porque entre uno con impresiones ilimitadas, asistente y fotos en digital y otro que no, la diferencia de precio suele estar más que justificada. Pide dos o tres presupuestos, cuenta bien cómo será tu boda y compara con calma.

 

Al final, lo que queda son las fotos

El banquete se acaba, las flores se marchitan y del vestido ya ni te acuerdas a los dos años. Pero esa foto del tío Paco con un bigote postizo y la abuela con gafas de corazones… esa se queda. Así que elige el fotomatón que mejor le vaya a vuestra boda, llena bien el cesto de accesorios y disfrutad.

 

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